Las entidades financieras argentinas operan bajo la supervisión del BCRA. Aunque el sector lidera la aplicación de DMARC (28,4 %), una brecha del 98,4 % en MTA-STS deja expuestos los correos electrónicos de transacciones.
Las entidades gubernamentales representaron el 61 % de todos los incidentes de ciberseguridad en 2024. Dado que el 13 % de los dominios carecen de DMARC y la adopción de MTA-STS es nula, la suplantación de identidad sigue siendo una amenaza grave.
El sector sanitario presenta la tasa más alta de «p=none» en Argentina, con un 52,2 %. Dado que solo el 8,7 % cumple con la normativa y no se dispone de MTA-STS, los datos confidenciales de los pacientes y las comunicaciones siguen estando muy expuestos.
Solo el 2,7 % de los dominios de medios de comunicación aplican DMARC, mientras que el 35,8 % no tiene ningún registro. Esto abre la puerta a la suplantación de marcas de confianza y a campañas de desinformación.
Los proveedores de telecomunicaciones se enfrentan a amenazas constantes de fraude en la facturación. Dado que el 40 % de los dominios siguen en modo de supervisión y no se ha adoptado el protocolo MTA-STS, las comunicaciones siguen siendo vulnerables.
Las universidades alcanzan una tasa de adopción del SPF del 100 %, pero solo el 9 % aplica el protocolo DMARC. Los atacantes pueden suplantar los correos electrónicos del profesorado para obtener datos de investigación y credenciales de los estudiantes.
El sector energético lidera la adopción del protocolo MTA-STS con un 5,4 %, pero el 94,6 % de los mensajes aún carece de cifrado, lo que deja los correos electrónicos operativos enviados a los proveedores expuestos a la interceptación y a riesgos para la cadena de suministro.
El sector del transporte lidera en Argentina la aplicación de DMARC, con un 30,6 %; sin embargo, el 12,2 % de los dominios carece de registros y el 98 % no cuenta con MTA-STS. Los atacantes aprovechan esta situación para falsificar facturas de envío.